Improductivos, diputados quieren 266 millones más

Tal parece que los diputados del Congreso de la Ciudad de México no sólo no tienen llenadera, sino ni el más mínimo rubor, pues a pesar de que durante la actual Segunda Legislatura se la han pasado en la grilla, en debates estériles sin priorizar reformas legales y trabajo legislativo a favor de la ciudadanía, ahora quieren autoasignarse más dinero público.

Glorieta de Colón


Tal parece que los diputados del Congreso de la Ciudad de México no sólo no tienen llenadera, sino ni el más mínimo rubor, pues a pesar de que durante la actual Segunda Legislatura se la han pasado en la grilla, en debates estériles sin priorizar reformas legales y trabajo legislativo a favor de la ciudadanía, ahora quieren autoasignarse más dinero público.

Resulta que en el proyecto de Presupuesto 2023 presentado por la Secretaría de Finanzas de la capital el pasado jueves, le redujeron 266 millones de pesos a los mil 766 millones solicitados por el Congreso para sí mismos, a pesar de su falta de productividad.

Para lo que ha hecho el Congreso capitalino desde que se instaló el 1 de septiembre de 2018, perfectamente podría operar hasta con la cuarta parte del Presupuesto, si eliminaran áreas inútiles que sólo sirven para plazas de aviadores de los legisladores de todos los partidos, y otros gastos operativos y de mantenimiento, con contratos otorgados hasta a empresas fantasma.

Seguro vamos a ver en los próximos días a los diputados locales peleando esos 266 millones de pesos de presupuesto (lo que equivale a un promedio de casi 5 millones por cada uno de los 66 diputados), aunque no sean necesarios los recursos y menos se los merezcan.

 

Ebrard: Línea 12 no se olvida

Envalentonado, el ex jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, armó una reunión con su supuesta estructura en cada uno de los 300 distritos electorales del país, para su virtual campaña presidencial.

Pero por supuesto, el hoy titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores no se atrevió a hacer un evento abierto, sino totalmente controlado en el World Trade Center, en la Ciudad de México. Debe ser muy frustrante para Ebrard no poder presentarse en público en la ciudad que gobernó, y todo porque es casi imposible que le perdonen que causó 26 muertos y más de 100 lesionados el desplome de la Línea 12 del Metro que construyó en su administración, y que hasta las propias autoridades capitalinas atribuyen la tragedia a “problemas de origen”.

Ebrard dijo que está listo para ganarle la encuesta a cualquiera, en referencia a Sheinbaum y Adán López. Pero se olvida que a quien se la tiene que ganar es a López Obrador, y no parece que ello esté en el ánimo presidencial.

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