Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
Una de dos: en la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México recibieron línea para anunciar que no hay alguna carpeta de investigación activa en contra de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Maru Campos por “secuestro” para ya no hacerla crecer más, o de plano la actual titular de la dependencia, Bertha Alcalde –cuya madre por cierto es chihuahuense– consideró que el asunto es de sus antecesores, Ernestina Godoy y Ulises Lara, no quiso cargar broncas del pasado, y menos del ex gobernador de aquella entidad, el otrora panista, Javier Corral.
El martes, un senador morenista filtró que habían citado a Maru Campos como “imputada” por “secuestro” contra Corral, hecho que se empalmó con el otro citatorio de la Fiscalía General de la República (FGR) de Godoy, lo que le dio sustento a la queja pública de la gobernadora, de que estaba siendo perseguida con toda la fuerza del Estado. Error de Corral, que ya le han recriminado en Morena.
El origen de las acusaciones contra Maru Campos en la Fiscalía es parte de la historia del salvamento de Godoy a Corral, que data de agosto de 2024: el entonces encargado de la Fiscalía capitalina, Ulises Lara –personero de Godoy– acudió a un restaurante en la colonia Roma para rescatar al chihuahuense-estadounidense (tiene doble nacionalidad), porque sobre él pesaba una orden de aprehensión, obsequiada por un juez de Chihuahua, por corrupción, de manera específica “abuso de poder y tráfico de influencias”, presuntamente cometidos como gobernador.
Corral, quien para agosto de 2024 era senador electo de Morena y todavía no tenía inmunidad procesal (conocida como fuero), debió haber sido detenido por los elementos de la Policía de Investigación de Chihuahua en la colonia Roma, pero Lara lo rescató con el alegato de que todavía no habían recibido el oficio de colaboración para poder actuar en la Ciudad de México. De ahí viene la denuncia de Corral por “secuestro”.
En general, el bloque de la 4T, encabezado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha tenido un interés especial en ganar la gubernatura de Chihuahua, y por eso cooptaron al expanista Corral, porque es enemigo de Maru Campos y prometió ayudarles para que ya sea la senadora Andrea Chávez o el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez, gane la elección el próximo año.
Sin embargo, lo que no les dijo Corral es que en esa entidad no es fácil ganarle al panismo y menos provocándolo. Ahí surgieron los “bárbaros del norte”, panistas a quienes les cometieron fraude electoral en 1986, con su candidato Francisco Barrio Terrazas, por cierto padrino político de Corral, a quien hizo diputado local, diputado federal y senador, pero luego lo traicionó. En esos días, Pancho Barrio organizó tremendas movilizaciones, plantones y hasta huelgas de hambre, junto con el legendario panista, Luis H. Álvarez. En 1992, la presión social obligó al PRI a reconocerle el triunfo a Barrio.
El miércoles, Maru Campos aprovechó bien su circunstancia y, aun cuando pudo haber ido a comparecer a la oficina de la FGR en Ciudad Juárez por el tema de la CIA en Chihuahua, decidió hacerlo en la capital del país, en donde fue arropada por los dirigentes del panismo a nivel nacional, gobernadores, legisladores, alcaldes. Le fue muy bien, pero no tanto como para que ahora digan que el PAN ya tiene una candidata presidencial. Ya ven lo que pasó con Xóchitl Gálvez.
Lo cierto es que Maru Campos logró recuperarse políticamente en Chihuahua, pues la entidad prácticamente ya la tenía perdida el PAN, lo que se reflejaba en las encuestas. La gobernadora va a continuar siendo perseguida por el gobierno federal de Morena, pero ahora ya tiene visibilidad nacional, el respaldo de todo el panismo, y un protector clave en las circunstancias del nuevo orden mundial: Estados Unidos, a quien le tocó México en el reparto del mundo con China y Rusia. Se vislumbra mejor panorama político para Maru Campos en Chihuahua, pero en todos los sentidos el 2030 todavía está muy lejos. Lo veremos.
