Magacín CDMX
Alejandro Lelo de Larrea
Ni el presidente Andrés Manuel López Obrador –centralista como pocos en la historia de México– le redujo el presupuesto al Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social (FAIS), como lo ha hecho la presidenta Claudia Sheinbaum en sus dos primeros años de Gobierno: de los 88 mil millones que se aprobaron en 2024, lo disminuyó a 77 mil para este 2026. Es una reducción bruta del -13.5%. Pero si se considera la inflación acumulada del 9% la pérdida real es del -20.6%. Sí, más de la quinta parte.
Este golpe presupuestario ya lo empezaron a resentir los alcaldes de la Ciudad de México en el arranque del ejercicio 2026, y la gran paradoja es que le pega a las clases sociales más desprotegidas, evidencia de que para la 4T es puro discurso eso de “por el bien de todos, primero los pobres”, porque la filosofía del FAIS es atender a la población en pobreza extrema y rezago social.
Revisé algunos proyectos que se han financiado en las Alcaldías de la capital con este Fondo y encontré que son muchas las “obras de rehabilitación” de los Centros de Asistencia e Integración Social (CAIS), que son albergues transitorios o permanentes para atender a personas en abandono o en situación de calle. Ahí también les dan alimentación y atención médica. Mermar los recursos del FAIS afecta a los más necesitados, porque estos recursos también se utilizan para obras de infraestructura básica: agua potable, drenaje, electrificación, mejoramiento de vivienda.
Por su perfil socioeconómico, las Alcaldías que más requieren de este tipo de obras son, paradójicamente, las que gobierna Morena: Iztapalapa, Tláhuac, Xochimilco, Álvaro Obregón, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza. Por eso sorprende que ninguno de ellos se atrevió a expresar la más mínima inconformidad por la reducción del FAIS. Le tienen pavor a la presidenta, lo mismo que la jefa de Gobierno, Clara Brugada, que de igual manera se quedó calladita como corderita.
Es tan evidente que a Sheinbaum no le importaron los pobres y por eso recortó este importante fondo. El año pasado, en el contexto de la discusión del Presupuesto para 2027, la mandataria no sólo no escuchó a los alcaldes y presidentes municipales de oposición, tampoco a los que han emanado de Morena, su partido, ni de sus aliados políticos, el PT y el PVEM. Esto lo recordó el lunes pasado el alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, quien lamentó por los programas que se vieron afectados, pero reiteró que su postura en este año va a ser la búsqueda de que se reestablezca al 100% el FAIS, para empezar en 2026, y que en los años subsecuentes tenga un incremento por encima de la inflación.
Tabe fue de los ediles que el año pasado trabajó para evitar que hubiera un recorte al FAIS, pero al final de cuentas de 2025 a 2026 tuvo una reducción nominal de -14.4%, pero al considerar el 4.4% de inflación, el total fue de -18.1% sólo en un año.
La reducción al FAIS es en primera instancia responsabilidad presidencial, pero también deben cargar con su culpa los diputados federales de Morena, PT y PVEM, pues ellos aprobaron el Presupuesto de Egresos propuesto por Sheinbaum, al que no le reasignaron un solo céntimo.
A este ritmo, si Sheinbaum no recapacita y entiende que el recorte al FAIS afecta de manera directa a los más pobres, seguramente veremos que para 2027 el bajón será mayor, aunque nadie le diga que con ello incumple la máxima de “por el bien de todos, primero los pobres”, del presidente emérito. Lo veremos.
