“Inadmisible” para Morena, su ‘Juanito’ en Congreso CDMX

Víctor Hugo Lobo Rodríguez (izquierda); a la derecha Gerardo González, su "Juanito"

Glorieta de Colón


Al interior del Comité Estatal de Morena en la Ciudad de México hay un jaloneo porque está atorado un posicionamiento en contra de los Juanitos, como el caso del diputado propietario Gerardo González, quien se prestó para que Víctor Hugo Lobo Rodríguez pudiera convertirse en diputado local, entrando por la puerta de atrás, escondido como suplente, operación política a cargo de su padre, Víctor Hugo Lobo Román, diputado federal de Morena. “Es inadmisible” lo que ocurrió en el caso de Lobo Rodríguez, es el juicio que prevalece en la cúpula del partido. Sin embargo, el posicionamiento público al respecto se ha ido postergando porque en el fondo saben que el padre de los “Juanitos” es el jefe máximo de su movimiento y además no le quieren dar armas a la oposición para que los critique. Lo cierto es que el diputado Lobo Rodríguez está en la tablita, porque al ser suplente con cualquier hecho de indisciplina o de incumplimiento de acuerdos llamarán al propietario de la curul, Gerardo González, su Juanito.

 

El becario de 78 mil al mes

Como todas las quincenas, un trabajador del área administrativa del Congreso de la Ciudad de México pasó por las curules entregando a cada legislador su dieta quincenal: Pudimos ver uno de los cheques: 26 mil 650 pesos, o sea unos 53 mil 300 pesos mensuales. No está nada mal, por supuesto. Pero está mucho mejor para el director general del Canal del Congreso, Jorge Armando Rocha, quien gana 72 mil pesos libres al mes, más 4 mil pesos de vales de despensa, a pesar de que ni en días de sesión se le ve en el recinto legislativo y menos ha presentado su plan de trabajo, a pesar de que ya se le venció el plazo, aunque esa es otra historia. Lo cierto es que esa beca hasta los diputados la quisieran.

 

4 décadas de contaminación

Después de cinco días no consecutivos de contingencia ambiental –desde el jueves, excepto el domingo– se suspendió la fase de emergencia, pero volvimos a la misma que prevalece desde cuando menos 1986, hace 40 años que se dio la primera alerta: las políticas públicas contra la contaminación en el Valle de México han sido meramente paliativas. Por eso, las apuestas se redoblan a que en unos cuantos días podríamos volver a una nueva contingencia ambiental y así el círculo vicioso que parece eterno. Ojalá la administración actual encuentre una nueva fórmula que ataque al problema de raíz.

Related Articles

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *