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El asesinato de Aidé Mendoza dejó una herida muy profunda: Gaviño

Ciudad de México, 02 Mayo  (MEXIQUEÑO/CÍRCULO DIGITAL).-El asesinato de Aidé Mendoza de 18 años y estudiante del CCH Oriente conmocionó a la comunidad universitaria y a los habitantes de la Ciudad de México.

Su muerte dejó una herida muy profunda…

La escuela, un centro de capacitación, de cultura, o las aulas universitarias y politécnicas deben ser sinónimo a centros de libertad.

Es reprobable en todo momento que una bala cercene cualquier vida, doblemente reprobable de un joven, de una mujer, de una estudiante.

El asesinato de esta joven ilustra la escalada de violencia que sufre el país, Ciudad de México registra cifras de inseguridad altísimas, aumenta la inseguridad, aumentan los homicidios, las violaciones, los feminicidios…

 

En el sexenio pasado se superó en varias ocasiones el récord histórico de asesinatos, una cifra que ha vuelto a ser rebasada en el primer trimestre de 2019. En estos primeros 3 meses, se registraron según cifras oficiales, 8,493 homicidios, un 9.6% más que en el mismo periodo de 2018.

 

Dice John Done poeta Ingles:

“Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia; la muerte de cualquier hombre me disminuye, porque estoy ligado a la humanidad; y por consiguiente, nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas; ¡doblan por ti!.”

 

Por lo tanto, la muerte de esta joven nos deja una lesión social incurable.

Bien podríamos en este Congreso alejarnos de nuestras diferencias partidistas y de visión cortoplacista y ponernos a trabajar como representantes populares de una manera unánime para enfrentar de una mejor manera la inseguridad pública.

 

En la Ciudad de México como en muchas ciudades en la República hay un problema de posesión ilegal de armas, de venta ilegal y de tráfico de armamento y de municiones; se venden por internet y entrega a domicilio desde pistolas disfrazadas tipo pluma de diferentes calibres 22, 25 380 mm.

 

Hay tianguis según se dice, en tiempos y lugares específicos en la gran urbe, donde se pueden conseguir cualquier tipo de armamento.

 

Es necesario instrumentar una política radical de desarme sin que abandonemos los programas implementados en el pasado, pero que vaya más allá del intercambio por alimentos y artículos domésticos.

 

El problema se agrava con el acceso de las armas a los espacios universitarios.

 

Se ha demostrado que revisar las mochilas no funciona. En algunos países ha funcionado la sensibilización, las campañas, hay que tocar las fibras más sensibles de la sociedad.

 

Hay que escuchar y dar seguimiento como sociedad en su conjunto a los acuerdos con los estudiantes tras las protestas que se vienen arrastrando de violencia en las universidades y en sus cedes.

 

La persistencia de porros y grupos que controlan espacios sigue sin atenderse. Los estudiantes exigieron una mesa con las autoridades capitalinas, demanda que se debe de atender de inmediato por las altas autoridades de la Ciudad, y en donde creo que debe estar el Congreso representado para dar seguimiento y apoyo a los acuerdos.

 

Involucrar a los estudiantes, escucharlos e implementar mecanismos de cooperación e involucramiento en las desiciones.

 

Es responsabilidad pública la garantía de seguridad en los planteles y su entorno.

 

Los policías al rededor de las escuelas, donde tenemos lo más valioso como sociedad y como patria, no solamente al rededor de tiendas de conveniencia, de centros comerciales o bancos.

 

La seguridad en el entorno de los centros de libertad no debe diluirse, no debe de tomarse como pretexto la autonomía de las universidades para no estar presente en la seguridad ciudadana, la autonomía es para los programas académicos, para los temas presupuestales, para la libertad de cátedra, para autonomía de gestión, pero nunca de los nuncas como pretexto para la impunidad.

 

Cada bala perdida es un atentado a la legalidad, cada disparo al aire es un balazo a la ley, una bala que sale del cañón hacia arriba, llega al suelo al 75% de la velocidad con la que sale de la boca del arma.

 

Hay que involucrar a los estudiantes en los protocolos y procedimientos si queremos lograr una sociedad más sensible.

 

En el pueblo maya existe una comunidad los Tojolabales cuya enseñanza puede impactar en estos momentos a la cultura occidental, su lenguaje siempre a va a lo colectivo, hacia la integridad de la comunidad, el individuo es parte pero principio y fin del colectivo.

 

Su lenguaje implica siempre la retroalimentación del otro…

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