El sorprendente negocio de la política

Tras la puerta del poder

*Roberto Vizcaíno

– La suma del flujo de efectivo más lo entregado por INE e IFE a partidos suma 111 mil 803 millones en sólo 3 años
– Los dineros que corren por fuera del registro oficial de cada elección, los suma el Banco de México
– La revelación de los flujos en efectivo en cada proceso, advierten que los topes no sirven para nada
Este año, 2016, el INE provocó cierta crítica al informar que repartiría 3 mil 953 millones 658 mil pesos entre los 9 partidos reconocidos.
Los reclamos fueron acallados bajo el argumento de que estos 9 partidos tendrían que enfrentar uno de los procesos electorales más abigarrados al participar en 12 cambios de gobernador, 388 diputados locales y 965 nuevos alcaldes.
Para competir el PRI recibió mil 7 millones 567 mil 871 pesos; el PAN 761 millones 884 mil 428 pesos; PRD 456 millones 622 mil 870 pesos; Morena-AMLO 381 millones 820 mil 920 pesos; PVEM 339 millones 109 mil 418 pesos; MC 314 millones 339 mil 413 pesos; PT 217 millones 953 mil 677 pesos; Nueva Alianza 243 millones 820 mil 920 pesos y Partido Encuentro Social 230 millones 658 mil 321 pesos.
La danza de los millones tan sólo en 2016 hasta sumar los casi 4 mil millones.
A no pocos de los 120 millones de mexicanos este reparto le parece no sólo ofensivo, sino absurdo e innecesario. Pero como la propia desconfianza es mayor, y la historia del fraude electoral profunda, entonces nos aguantamos.
Todo hasta ahí no deja de ser anualmente repulsivo, pero al fin asimilable.
HAY MÁS, MUCHISIMO MÁS…
Y eso ocurre porque pocos, pero realmente muy pocos saben lo que verdaderamente se gasta en cada proceso electoral mexicano, y que informes del Banco de México recabados por Integralia -empresa de análisis político encabezada por el expresidente del IFE, Luis Carlos Ugalde- advierten que lo que les da el INE (antes IFE) a los partidos, es apenas una muy pequeña parte del flujo de efectivo que corre en cada elección.
Resulta que la medición del llamado factor M1-que no es otra cosa que los Billetes y monedas en poder del público-, indica claramente que el incremento del flujo de efectivo previo a cada elección, llega a aumentar en hasta cerca de 40 mil millones de pesos.
Esto significa que adicional a los recursos proporcionados por el INE, los partidos políticos y sus candidatos manejan “por fuera de gastos comprobables”, en forma por demás discrecional y ciertamente de orígen inconfesable, miles de millones de pesos para alcanzar los cargos en disputa.
Mire Usted, Integralia encontró que, en la elección del año pasado, la de 2015 donde se disputaron 8 gubernaturas, 903 alcaldías, 265 diputaciones locales y 16 delegaciones en el entonces DF, el Banco de México detectó un incremento en el flujo de efectivo de 28 mil 956 millones de pesos. Es decir, el M1 subió 3 por ciento respecto del mismo período del año anterior.
Esos casi 29 mil millones de pesos fueron retirados de cajeros y de ventanillas de bancos en forma líquida, es decir en efectivo para ser gastados en no se sabe qué ni con quien ni por qué.
Para comprender esto le doy un dato:
Los partidos y sus candidatos suelen encargar durante su campaña electoral un promedio de unas 10 o 15 encuestas. De acuerdo a datos dados por un amigo encuestador, un trabajo de estos en un estado promedio -digamos Hidalgo, Michoacán o Sinaloa-, podría tener un costo de entre 2.5 a 3 millones de pesos. Si se encargan 15 encuestas para uso interno (10 de las cuales podrían ser encargadas en las últimas dos semanas del proceso, 3 encuestas por 3 casa encuestadoras para poder cruzar datos), estaríamos hablando de un gasto de 45 millones de pesos tan sólo en medición de simpatías e intención del voto.
A eso habría que agregarle la entrega de miles y miles de despensas, artículos utilitarios como mandiles, gorras, bolsas, mochilas, útiles escolares, camisetas, bicicletas, estufas, refrigeradores, hieleras, etc.
Y además los espectaculares, pinta de bardas, pasacalles, posters, volantes, calcomanías, inserciones en medios.
Y bueno pues está el acarreo de miles y miles de personas en autobuses, autos, otros con el correspondiente “lounch de torta de jamón con queso y refresco” y la “compensación” para cada simpatizante.
Por supuesto habría que agregarle lo de los asesores en operación electoral, política, de redes sociales, medios, sociólogos, líderes, intelectuales, etc.
Es así que en el proceso electoral de 2012 -con elección presidencial, de diputados federales, senadores, autoridades del DF, varias gubernaturas y diputaciones locales y alcaldes-, el Banco de México detectó que el flujo de efectivo entre febrero y julio de ese año aumentó en 37 mil 374 millones de pesos por sobre el normal. Eso significó un incremento del 5 por ciento del factor M1, de la circulación de billetes y monedas contantes y sonantes, respecto del año anterior.
Ese año los partidos políticos (7 entonces: PRI, PAN, PRD, PVEM, PT, MC y Nueva Alianza de la maestra Elba Esther, quien en esas fechas todavía andaba libre por el mundo), recibieron del IFE 5 mil 142 millones 514 mil 887 pesos.
Lo cual significa que en la pelea por los cargos en juego (bueno, entre ellos estaba la Presidencia de la República) se gastaron realmente 42 mil 517 millones de pesos.
Ni que decir que el voto en México es carísimo.
Y, bueno, cerremos este ejercicio de cuentas alegres destinadas al sector político con los números del proceso electoral de 2010.
Ese año hubo elecciones similares a las de este pasado 5 de junio.
Ese año el Banco de México encontró que la demanda de dinero en efectivo tuvo un aumento por sobre los 33 mil 165 millones de pesos.
Ese año los partidos políticos recibieron del entonces IFE apenas 3 mil 212 millones 932 mil 808 pesos, lo que nos indica que en aquellas elecciones el gasto real fue de 36 mil 378 millones de pesos.
POR ESTADO
El trabajo de Integralia nos da una probada particular de este sorprendente e insospechado gasto político-electoral cuando nos indica que en Hidalgo, elección de 2010 de la cual salió el actual gobernador el priísta Francisco Olvera, el flujo de efectivo vía retiros bancarios directos fue de 902 millones de pesos por sobre el normal de cada año. Esto ocurrió sólo en el mes de mayo.
Y ya que hablamos de ese mes y año, resulta que en Quintana Roo el retiro de dinero en efectivo dentro del proceso electoral en el cual salió electo el priísta Roberto Borge, fue por mil 206 millones de pesos.
En esas mismas fechas en Durango, que también vivía como ahora un proceso de elección del cual salió adelante el tricolor Jorge Herrera Caldera, los retiros bancarios en efectivo sumaron modestamente 616 millones de pesos.
El Banco de México que encabeza Don Agustín Carstens, registró que en Tamaulipas en aquella misma elección, los retiros de billetes y monedas fueron por 2 mil 30 millones de pesos.
Quizá haya sido porque es un estado no sólo pegado a Estados Unidos, sino muy complicado en todos los sentidos.
Ni que decir que cada peso y centavo registrado por el Banco Central, fue destinado a sacar adelante las elecciones en curso.
De en qué se gastó, por qué se gastó, en quién se gastó esos dineros sólo lo saben los candidatos que jugaron, los líderes de los partidos y por supuesto el Dr. Carstens.
Pero si sumamos los flujos de efectivo de los meses de febrero a junio de los años 2010, 2012 y 2015, junto con las prerrogativas entregadas por IFE e INE a los partidos, nos da una cantidad de vértigo. ¿No me cree? Aquí le va: 111 mil 803 millones de pesos.
Todo para sacar adelante al Presidente, los gobernadores, alcaldes, diputados federales y locales y senadores de la República.
¿Cómo la ve? ¿Algún gesto?
 @_RVizcaino

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