Crisis chilena, acumulación de demandas sociales

Ciudad de México 23 Octubre (MENSAJE POLÍTICO/CÍRCULO DIGITAL).-El aumento en el boleto del Metro fue la gota que derramó el vaso en Chile. La nación austral se insertó en un panorama general de alzas en el costo de vida y distribución desigual de la riqueza, una situación que estalló en manifestaciones, violencia, saqueos y daños al transporte, hasta sumar 15 muertos, cientos de heridos y dos mil detenidos.

La situación no fue bien manejada por el presidente Sebastián Piñera. Ante las protestas, decretó estado de emergencia y toque de queda, algo que no se hacía en el país desde 1987, bajo el régimen de Augusto Pinochet. Así lo precisó la investigadora de la Universidad de Chile Sofía Donoso.

Donoso y Emanuelle Barozet, también investigadora de dicha casa de altos estudios, señalaron que el estallido social en su país ha sido bastante espontáneo y no se sabe si hay coordinación entre quienes vandalizaron el Metro para incendiar estaciones de ese transporte. Lo que es seguro es que de momento en Chile no hay movimientos anarquistas ni de extrema derecha o izquierda, apuntó Barozet.

El 4 de octubre, el Panel de Expertos del Transporte Público determinó incrementar 30 pesos locales los precios del pasaje del Metro y Tren Central en horario pico. El alza, la segunda en lo que va de año, elevó el costo a 830 pesos chilenos (21.88 pesos mexicanos y 1.17 dólar, aproximadamente).

Ello irritó sobremanera a los chilenos. En redes sociales los ciudadanos llamaron a no pagar y evadir masivamente los torniquetes del tren subterráneo, cuya elevación de precio entró en vigor el domingo 6 de octubre, justificada por el gobierno en factores como la variación del precio del petróleo Diésel, el Índice de Precios al Consumidor, el incremento del costo de mano obra y la tasa de cambio respecto al dólar estadounidense.

Las manifestaciones de los estudiantes y cacerolazos de personas de diferentes clases sociales en las calles fueron escalando desde el lunes 14 de octubre hasta el viernes 18, al punto de que el Metro de Santiago determinó cerrar el pasado fin de semana las 136 estaciones de la red por “graves destrozos” en su infraestructura.

Sin líderes visibles en las manifestaciones, se registraron ataques a casetas de carabineros, sucursales bancarias y empresas de distribución eléctrica, así como destrozos en locales comerciales, paraderos, letreros y semáforos. Parte del mobiliario público fue quemado, mientras los carabineros dispersaban a los inconformes hasta con gases lacrimógenos.

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