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‘Ponchó’ la afición al beisbol a Presidente de México

+Abucheos e insultos a López Obrador en inauguración de estadio de beisbol

 

+Tras referirse a la “porra fifí”, el mandatario lanzó la primera pelota en el inmueble “Alfredo Harp Helú”

 

+Con capacidad para más de 20 mil aficionados, ahí jugarán los Diablos Rojos del México

 

Ciudad de México, 24 de marzo (BALÓN CUADRADO/agencias).- El pueblo ponchó –puso out, fuera– al presidente de México. Con una metralla de abucheos –“¡fuera, fuera!”—, insultos –mentadas con gritos y silbatinas—, Andrés Manuel López Obrador, inauguró hoy –con el primer lanzamiento–, el Estadio de Beisbol ‘Alfredo Haro Helú’ de los Diablos Rojos del México, uno de los clubes más representativos del país. Algunos asistentes pagaron hasta 20 mil pesos por boleto.

El mandatario desató el incordio de la fanaticada desde que ingresó al diamante, entre unos 20 mil aficionados, la mayor parte de los 25 minutos que duró el acto oficial. El inmueble se construyó en la zona del complejo deportivo de la Magdalena Mixhuca, delegación Iztacalco, en esta capital, donde también se corre la Fórmula 1 (https://lopezdoriga.com/deportes/inaugura-amlo-estadio-de-diablos-rojos-del-mexico/).

Que se recuerde en poco más de 100 días –tras asumir el poder el pasado 1 de diciembre–, el político tabasqueño, 65 años de edad, nunca había recibido rechazo generalizado de tal envergadura de parte del pueblo, durante un acto oficial. Incluidos sinfín de recorridos por la mayor parte del país.

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(El presidente de México nunca imaginó cómo sería abucheado en un evento deportivo y recurrió al término “fifí”)

Jamás imaginó esa reacción. Luego de que ha repartido dinero a diestra y siniestra mediante programas asistenciales. Sobre todo de la ciudad cuyos destinó dirigió como jefe de Gobierno, 2000-2005.

En respuesta, reviró, seguirá lanzando “pejemoña” y ponchando a los de la “mafia del poder“a quienes controlará, advirtió, con pichadas de “liza, curvas y rectas de 95 millas por hora”.

Y se ufanó con su irremediable torno burlón, amenzante:

“Los voooooy a seguir controlandooooo”.

Sostuvo que “la mayoría de la gente está a favor del cambio y del rey de los deportes.”

Al hacer uso de la palabra, el mandatario aclaró que no se iba a extender en su discurso, como suele hacer, debido al rechazo generalizado que calificó de “porra fifí” –como llama a sus detractores. Y arreció la rechifla general. A sus simpatizantes denomina “pueblo bueno y sabio”.

Insistió que apoyará al beisbol, que es más que un deporte, desde infantil, juvenil, amateur y profesional, y a la actividad física en general durante su gobierno.

Filosofó que el beisbol, “más que un deporte, es una pasión fecunda”, que “requiere cabeza, corazón y carácter.”

AMLO estuvo acompañado, entre otros, por la jefa de gobierno de la ciudad de México, Claudia Sheinbaum; la titular de la Comisión Nacional de Cultura física y Deporte, Ana Gabriela Guevara; y el empresario Alfredo Harp Helú.

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(Durante la ceremonia de los himnos nacionales de Estados Unidos y México)

El maestro de ceremonia fue el conocido Antonio de Valdéz, cronista de beisbol de Televisa –apodado “Pistachón en sus épocas reporteriles–, con casi 40 años ante los micrófonos, durante los juegos de Liga Mayor en Estadios Unidos.

“Bienvenidos al paraíso de los Diablos Rojos del México”, comenzó –con un oxímoron la ceremonia oficial– Alfredo Harp, 75 años, dueño del equipo y en quién López Obrador delegó la responsabilidad de reavivar el beisbol a nivel nacional. Con esa finalidad destinó 350 millones de pesos.

Agradeció –en particular a la realización del que llamó “este sueño– a más de 9 mil personas que trabajaron en las construcción del estadio.

“El México siempre juega en equipo. Pero ahora redobla sus esfuerzos para hacerlo. Seguirá siendo el campeón”, remató, refiriéndose a la novena escarlata.

De acuerdo con información de las autoridades del estadio, la construcción de esta nueva casa de los Pingos inició en 2015 y tiene espacio para recibir a 20 mil 813 aficionados en tres niveles.

Además cuenta con pantallas, tienda de suvenirs y su barda perimetral es obra del maestro y pintos oaxaqueño Francisco Toledo. A lo largo de la construcción existen murales conectados con el arte.

En el marco de la inauguración se programó un partido de exhibición entre los Diablos Rojos y un equipo de Padres de San Diego, y botargas de los Diablos Rojos del México recibieron a los aficionados en la explanada para tomarse la fotografía del recuerdo.

Previo al juego se entonaron los himnos nacionales de ambos países.

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